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TODA LA ACTUALIDAD DE NEPTUNO

A quién no le gusta un festival

Degustho cartel

¿Verdad?  ¿A quién no le gusta un festival? Disfrutarlo con los amigos, familia, o con uno mismo, ¡de paseo por un montón de estupendos stands donde te ofrecen lo mejor de su tierra!. Y mejor aún si es un festival gastronómico

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España está para comérsela

Y por fin llegó el ansiado día… Cojo mi coche y rumbo para Málaga.  Qué emoción.  Me voy a encontrar con grandes de España!  Es el VII Congreso de Marketing Gastronómico #GASTROMLG18, y tenía muchísimas ganas de hacer este viaje.

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¡Qué ganas de volver!

¡Siiii, ya estamos de vuelta! Y con qué ilusión… ¿Cómo puede ser que llevemos tanto tiempo juntos y todavía me emocione el día en que re-abrimos nuestro querido restaurante Neptuno?  Realmente también me ocurre cuando vamos a cerrar por descanso anual, pero al revés, me entra una especie de nostalgia, que todavía no se me cura… ¡¡después de 15 años en esta maravilla de localidad, Mojácar!! que vine de turismo y aquí que me quedé. read more

¿Me preguntas por qué compro arroz y flores…?

… Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir (Confucio)

Me hace gracia cuando la gente dice eso de que es tan fácil hacer arroz, que cualquiera puede hacerlo.  JA.  Fácil es encender el fogón y poner la sartén, el resto es dificilísimo, si quieres que te salga rico, claro está.

Yo, como Miguel Hernández, soy de Orihuela, «su pueblo y el mío…», y como buena oriolana (jajaja, el diccionario no reconoce este nombre, me lo marca en rojo!  Os tengo que poner una foto de mi ciudad.  Increíble que el ordenador no caiga en quiénes somos!!) reconozco un buen arroz desde lejos, y también uno malo.  Los alicantinos tenemos la muy buena suerte de tenerlo como parte de nuestra cultura, sabemos apreciarlo y, muchos de nosotros, hasta sabemos cocinarlo como Dios manda 😉

Semana Santa de Orihuela

Semana Santa de Orihuela

Moros y Cristianos

Moros y Cristianos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seminario de Orihuela

Seminario de Orihuela

Aquí tenemos cientos de formas distintas de hacer un arroz.  A cual más rico.  Soy tan fan de ellos, que no podría elegir.  Sería uno cada día!  Mirad qué rico el arroz y costra de Casa Corro de Orihuela

 

Arroz y costra Casa Corro

Arroz y costra Casa Corro

 

Como no podía ser menos, aquí estamos en el Mediterráneo y compartimos esta cultura del arroz, por supuesto que sí.  Y me siento muy orgullosa de lo que me han transmitido en casa mi madre y mi abuela y a su vez su madre y su abuela.  Larga generación de excelentes cocineras y que me han transmitido el amor por la cocina y por el agasajar a los que vienen a nuestra casa.  Nuestra casa y la vuestra.  En Neptuno os tenéis que encontrar como en vuestra casa, y si no ha sido así, volved a entrar despacito, prestando toda la atención y veréis como la sensación es así de buena.

Paella en la playa de Mojácar (Neptuno)

Paella nuestra en la playa de Mojácar

Como diría mi abuela Asunta… ¿ustedes gustan?

Paella en Neptuno

Paella en Neptuno

 

¡Buen provecho!

¡Un abrazo!

Francisca Andreu

Mi primera vez

Este, sin duda, va a ser un día muy especial para mí, por fin me he atrevido a escribir mi blog. Llevo tanto tiempo pensando en él que me parece mentira que me lance a escribirlo. Realmente siento mucha emoción ahora mismo al hacerlo.

Y de qué irá…? Hasta yo he dudado. Son tantas las cosas que quiero compartir con todos los demás que, a veces, se me acumulan, las mezclo, me da hasta ansiedad…, pero ahí están, con ganas de salir.

Comenzaré contando que, entre muchas otras cosas, soy chiringuitera (el corrector me lo está marcando en rojo, no debe existir esta palabra). Sí, tengo un bonito restaurante en la playa, en mi playa de Mojácar, queridísima Almería mía, tierra de mi madre, de mi abuela, y de tantos anteriores, tuya también, aquí nos lo prestamos todo! Se llama Neptuno, como se llamaba cuando me crucé con él. Dicen que da mala suerte cambiar de nombre a los barcos, no?, pues por si acaso, Neptuno se quedó. El es mi sudor y mi alegría, mi amor y mi cobijo, después de mi niña, claro. Lo adoro, y él me debe querer a mí también un montón porque me mantiene muy, muy despierta!

Juntos mantenemos una romántica relación con grandes momentos y no tan grandes, pero siempre nuestros. Neptuno, te quiero, (y sé que tú a mí también ;-)).
Estamos en un sitio privilegiado, y me vais a permitir que, a veces, sólo muchas veces, farde un poquito de ello. Y es que tenemos tanto que ofrecer…

He de decir, antes de continuar, que yo, realmente, soy de Orihuela, tierra que amo.  Soy un poquito del interior, no mucho, y casi no sé ni cómo terminé en Mojácar, pero lo he hecho y me siento muy feliz y orgullosa de la vida que me he encontrado aquí. Y sí, pues de esto es de lo que quiero hablar, de todo lo que veo a mi alrededor, de lo que tengo dentro de Neptuno, mi casa, que es la vuestra, de mis vivencias aquí y un poquito más para allá, de las cosas buenas que tenemos que ofrecer, de las cosas ricas que se comen y beben en Mojácar y nuestros alrededores… Esto último es lo mío, lo que más me gusta: comer bien y beber bien, algo de lo que aquí, sabemos mucho! Que todo el que me rodea disfrute conmigo, con nosotros… Espero acompañar todas estas vivencias con mucho sabor… Buen provecho!

Neptuno, mi dios del mar

Neptuno Terraza grande

Este post que escribo hoy viene un poco como continuación del anterior http://neptunomojacar.com/encantada-de-conocerte-mojacar/ de aquellos primeros años que llegué a Mojácar, mi bella Mojácar.  Ya os conté la grandísima impresión que me causó conocerla.  Ese cúmulo de buenas sensaciones que se me metieron por dentro!

Pues no contenta con esto, no sabía lo que aun me quedaba por ver… Un buen día, un cliente me pidió un restaurante en la playa, quería comprarlo.  Indagando aquí y allá, porque no es fácil encontrar algo así, me dicen que puede ser que Neptuno, un chiringuito que a mí me encantaba, podría ser que se vendiera.  Madre mía, qué contenta me puse al saberlo.  Aquí abajo os he puesto una foto de antes (1998).  Pero no por mi cliente, si no por mí!  Cuando un buen día me crucé con este chiringuito, me encantó, me pareció una suerte vivir tan cerca de él y comer cosas tan ricas.  Tenía su barbacoa, sus espetos, sus paellas, … todo lo que puedes necesitar de un lugar en la playa.  Y lo mejor de todo es que tu contacto con el mar era constante, con la brisa, con el olor a salado, no sé, es inexplicable, todo te viene a la vez y te deja un estado de ánimo más bien de subidón.  Te vienes arriba en un sitio como este.  ¡Es como si ya lo hubieras alcanzado todo!

Antiguo Neptuno

Antiguo Neptuno 1998

Recuerdo un día que fui a comer con unas amigas de Torrevieja al chiringuito, es que yo tenía muchas amigas de fuera cuando me vine a vivir a Mojácar, jajaja,  y nos pedimos una zarzuela de pescado.  Qué cosa más rica!!  Pues bueno, eso sí que no ha cambiado desde entonces.  En nuestra carta, por supuesto que tenemos una exquisita zarzuela de pescado y marisco que quita el sentido.  Buenísima 😉  Sigo chupándome los dedos, literalmente, cada vez que la tomo.  Y para muestra, un botón…

Zarzuela en Neptuno

Zarzuela en Neptuno

 

Este sí que fue un amor a primera vista. Qué sensación más increíble cuando lo encontré. Sabía que era para mí, que me estaba esperando. Me conquistó nada más verlo, como los buenos mozos en un día de paseo en domingo. Entendí, por fin, lo que era tener maripositas en el estómago.

Tenía un encanto especial, solera, era par mí. Se venía conmigo. Y juntos seguimos. Ya son 12 años de idilio ininterrumpido. Con sus momentos mejores y otros no tan estupendos, pero siempre juntos.

 

Espeto de dorada y sardinas

Espeto de dorada y sardinas

Con el tiempo Neptuno Mojácar ha ido evolucionando a mejor.  Cada vez algo nuevo, algo distinto, algo que mejorar.  Nunca descansa.  Pero hay cosas que jamás cambiarán, esa es su esencia.

El Mar en Neptuno

El Mar en Neptuno

Un abrazo,

Francisca Andreu

Que te conozco, bacalao…

¿Habrá momentos importantes para la gastronomía en España?  Sí, ¡montones!, pero como la Semana Santa, ninguno.  Y es que creo que pasa como cuando tengo el frigorífico medio vacío, la imaginación se pone en marcha y no veas las cosas ricas que al final se me ocurren para cocinar, porque aquí hambre, lo que se dice hambre, no pasamos.  Y es que es prohibirnos la carne y empiezan a surgir ideas maravillosas para darle alegría al pescado… y a otras cosas, que no sólo de carne vive el hombre 😉

Potaje de Vigilia

Potaje de Vigilia

El bacalao, ay lo que me puede llegar a gustar el bacalao, y si me lo hace mi madre, y ni os cuento… como la vuestra, seguro 🙂  Lo tenemos en todas las versiones: el guisado de bacalao, con huevo escalfado y patatas, el potaje de vigilia, con bacalao en salazón, los buñuelos de bacalao (esta es la perdición de mi padre, ¡y de quién no!), la sopa de ajo, la longaniza de Pascua, esa sequita que te comes con pan y aceite… espera que voy al frigo y seguimos, mmmhh…

Buñuelos de bacalao

Buñuelos de bacalao

Y es que no hay nada más sencillo que hacer buñuelos de bacalao.  Sólo necesitamos:

Bacalao desalado, huevos, harina, leche, algo de levadura, ajo, perejil, aceite y sal.

En un bol ponemos las yemas y la leche, lo batimos bien y añadimos la harina y la levadura.  Le añadimos el bacalao cortadito en trozos pequeños, el ajo y el perejil picados, y una pizca de sal.  Montamos las claras a punto de nieve, con un poco de sal, y las vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior, removiendo con cuidadito.  Lo dejamos reposar un par de horas en el frigo, y preparamos el aceite (mucho aceite) que esté bien caliente y con una cuchara sopera, vamos cogiendo la mezcla y echándola a la sartén.  Se van sacando los buñuelos y poniendo en papel de cocina para eliminar el resto del aceite.  Y ya a presentarlo en una bonita fuente, con la decoración que más te guste, como un poquito de perejil.  No le pongas lechuga debajo, que se empapan de agua!  Y ya si lo acompañas de un buen ali-oli, para chuparse los dedos 😉

Luego tenemos todos esos postres fantásticos que nos encantan.  Yo creo que la penitencia real viene después, cuando ha pasado la Semana Santa y tenemos que prepararnos para la operación bikini del verano, ahí si que duele!  Pero cómo nos vamos a resistir a unas Torrijas de vino, imposible, si no, pruébalas en Neptuno y verás!

Torrijas de vino

Torrijas de vino

Y luego tenemos los Pestiños, las Flores dulces, la Leche frita… vamos, penitentes 😉

Pestiños

Pestiños

 

Flores dulces

Flores dulces

 

Leche frita

Leche frita  

¡Buen provecho!

Un abrazo,

Francisca Andreu
www.neptunomojacar.com

En siendo sardina, cualquier gato se arrima

Boat arriving

Historias de la mar…  Mira que me gustan.  Escribo esto mientras escucho los barcos que salen a faenar desde el puerto de Garrucha.  Son las 6 en punto de la mañana, y puntuales se les oye sus motores que te dicen que ya comienza el día.  En otros sitios será el gallo, aquí son nuestros barcos. Todas las mañanas, ese sonido, me encanta.

Esto me trae a la memoria una anécdota de cuando yo era pequeña, no tendría más que 7 u 8 años, y mi padre, hombre que ama el mar, decidió experimentar lo que era salir en uno de estos grandes barcos de pesca y navegar con los pescadores profesionales a ver qué tal se le daba.  Se pegó el madrugón, se hizo su bolsa, bueno, mi madre se la hizo, con no sé qué, porque yo aun no estaba para levantarme, y se hizo a la mar.  Me pareció muy emocionante y muy bravo por su parte.

Cuando era la tarde, ya sobre las 6 o así yo ya estaba esperando a que volviera mi padre de su faena.  Le esperaba con la misma emoción que si fueran 2 meses que estuviera fuera en la mar.  ¡Qué contenta estaba! ¿A ver cómo se le dio?  Nos fuimos al muelle mi tía Santi y yo, y cuando vimos que llegaba el barco, empecé a dar botes de alegría y gritando papá, papá… La verdad es que eran un montón de barcos los que llegaban a la vez, pero en cualquiera creía haber visto a mi padre.

Entre tanto bote y alborote, veo a un señor feísimo a mi lado que me miraba con los ojos desorbitados y que me decía no se qué de sardinas que yo no le entendía nada!!  Pobre, me intentaba decir que parara de dar salto encima de sus sardinas!!  Se las chafé todas!!  No vi a ese señor en ningún momento.  Qué haría ahí, justo donde yo estaba??

Barcos de pesca

Era el Pez Juárez III, ¡ya había atracado!  Cuando bajó mi padre con su chaquetón verde militar, con cara todavía de frío, de todo el que había pasado durante su aventura, con esa barbaridad de pesca que se te hacía la boca agua… me lo comía a besos, a abrazos…!  No te quiero contar si se llega a ir esos dos meses que decíamos!

Fresh fish

Y hablando de sardinas, cuánto contacto con ellas he terminado teniendo yo ahora de grande, jeje.  Quién no ha tomado un espeto de sardinas en la playa. Y si no lo has hecho ya, a qué estás esperando?  En una hoguera cerquita del mar. Se prepara un buen fuego, y se van separando las brasas. Alrededor de éstas  forma montículos de arena algo mojada. En ellos se clavan las cañas con las sardinas espetadas para que se asen, dándoles la vuelta a las cañas sin sacarlas de la arena para que se hagan por los dos lados.  Todo un arte, que cualquiera no sabe hacer.  Nosotros, he de decir, que sí 😉

Espetos de sardina en Neptuno

Espetos de sardina en Neptuno

Tienen que ser unas sardinas medianitas, como decimos nosotros: que no sean muy grandes.

Se clava la caña en la arena a unos 25 cm. de las brasas y a favor del viento dominante: para que no se ahúmen. Las cañas son cóncavas, y la parte que está hueca,  es la parte que se debe poner primero mirando hacia el fuego . Se pone un promedio de 7 sardinas por espeto.

Como acabo de decir  hay que empezar por el lado cóncavo de la caña. De forma que una vez que ese lado esté hecho y la carne blanda podamos darle la vuelta con cuidado y poner a asar el otro lado.

Evitamos que se caiga a la arena porque estarán sujetadas por la espina y permitiendo que las grasas se mantengan dentro del pescado  y no resbalen por  dentro del lado convexo de la caña al asar la otra parte.

Se sirven con pan y limon. Van muy bien con un vinito, una cerveza, o sus versiones: un tinto de verano o una “clarita”

Puesto que se deterioran con facilidad, no conviene guardar las sardinas más de dos días. Lo mejor es comprarlas en el último momento antes de volver a casa. Si se van a consumir en el día o al día siguiente, se dejarán en la parte más fría del frigorífico.

Que nadie se lleve a engaño: es un proceso laborioso. Es un ritual ancestral del Mediterráneo. Y te pegas una “jartá” de sardinas buenísmassssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!

Hasta pronto!

Un abrazo!!

Francisca Andreu

www.neptunomojacar.com