category Living la vida Neptuno

España está para comérsela

Y por fin llegó el ansiado día… Cojo mi coche y rumbo para Málaga.  Qué emoción.  Me voy a encontrar con grandes de España!  Es el VII Congreso de Marketing Gastronómico #GASTROMLG18, y tenía muchísimas ganas de hacer este viaje.

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Mi primera vez

Este, sin duda, va a ser un día muy especial para mí, por fin me he atrevido a escribir mi blog. Llevo tanto tiempo pensando en él que me parece mentira que me lance a escribirlo. Realmente siento mucha emoción ahora mismo al hacerlo.

Y de qué irá…? Hasta yo he dudado. Son tantas las cosas que quiero compartir con todos los demás que, a veces, se me acumulan, las mezclo, me da hasta ansiedad…, pero ahí están, con ganas de salir.

Comenzaré contando que, entre muchas otras cosas, soy chiringuitera (el corrector me lo está marcando en rojo, no debe existir esta palabra). Sí, tengo un bonito restaurante en la playa, en mi playa de Mojácar, queridísima Almería mía, tierra de mi madre, de mi abuela, y de tantos anteriores, tuya también, aquí nos lo prestamos todo! Se llama Neptuno, como se llamaba cuando me crucé con él. Dicen que da mala suerte cambiar de nombre a los barcos, no?, pues por si acaso, Neptuno se quedó. El es mi sudor y mi alegría, mi amor y mi cobijo, después de mi niña, claro. Lo adoro, y él me debe querer a mí también un montón porque me mantiene muy, muy despierta!

Juntos mantenemos una romántica relación con grandes momentos y no tan grandes, pero siempre nuestros. Neptuno, te quiero, (y sé que tú a mí también ;-)).
Estamos en un sitio privilegiado, y me vais a permitir que, a veces, sólo muchas veces, farde un poquito de ello. Y es que tenemos tanto que ofrecer…

He de decir, antes de continuar, que yo, realmente, soy de Orihuela, tierra que amo.  Soy un poquito del interior, no mucho, y casi no sé ni cómo terminé en Mojácar, pero lo he hecho y me siento muy feliz y orgullosa de la vida que me he encontrado aquí. Y sí, pues de esto es de lo que quiero hablar, de todo lo que veo a mi alrededor, de lo que tengo dentro de Neptuno, mi casa, que es la vuestra, de mis vivencias aquí y un poquito más para allá, de las cosas buenas que tenemos que ofrecer, de las cosas ricas que se comen y beben en Mojácar y nuestros alrededores… Esto último es lo mío, lo que más me gusta: comer bien y beber bien, algo de lo que aquí, sabemos mucho! Que todo el que me rodea disfrute conmigo, con nosotros… Espero acompañar todas estas vivencias con mucho sabor… Buen provecho!

La fascinación de la Semana Santa

La fascinación de la Semana Santa

Almería es una tierra legendaria donde vivirás  experiencias que recordarás toda la vida.
Durante la Semana Santa las cofradías recorren en procesión las calles de Almería. Miles de personas participan en este rito: llevan el hábito nazareno, o bien las mujeres lucen mantillas negras, o son penitentes o simplemente asisten como espectadores que quedan hechizados.

Orígenes

¿Por qué crees que no podemos encontrar ninguna Hermandad Cristiana hasta el siglo XVI? Muy bien, lo has deducido, porque esta región había estado bajo dominio musulmán. Es entonces cuando los primeros signos cristianos emergen en esta área.

¡No te lo puedes perder!

Los aspectos más importantes de la Semana Santa de Almería son:
• Los Encuentros del Domingo de Pascua; en los que se celebran subastas tradicionales y se degustan ambrosías de la tierra.
• La música, que a veces es más importante que la procesión: el canto gregoriano del Viernes Santo y la rivalidad entre las Cofradías.

El Encuentro - Almería

El Encuentro – Almería

Mmm! Almería te hace la boca agua

Comer bien en Andalucía es fácil y, por supuesto en nuestra Mojácar.  Los excelentes productos locales que provienen de su diversa geografía y clima, junto con el legado histórico legado por muchos pueblos han creado una gastronomía inusualmente rica e incomparable.
La cocina tradicional andaluza tiene sus raíces en la diversidad de pueblos que se asentaron aquí. Sus platos, que han pasado de generación en generación, son muy apreciados incluso por los paladares más sofisticados.
Nuestras típicas «recetas de cocina de la abuela» son parte integrante de la saludable dieta mediterránea. Sus sabores y aromas provienen de nuestra tierra, de nuestro mar y de nuestras montañas;  son rociados con nuestro aceite de oliva y servidos con nuestros maravillosos vinos andaluces.
Andalucía tiene una cocina chispeante, que ofrece agradables y deliciosas sorpresas: guisos, platos de caza, pescado fresco y deliciosos postres; todo irresistibles. La siguiente receta de Pascua podría servir de ejemplo.

Bacalao frito con tomate: una receta

Bacalao frito con tomate (del blog Cocina de nuestrro tiempo)

Bacalao frito con tomate (del blog Cocina de nuestro tiempo)

Ingredientes:

  • 8 Filetes de bacalao desalado
    • 2 cebollas picadas
    • 5 dientes de ajo picados
    • 1 taza de vino blanco
    • 200 gr. tomate troceado
    • 150 gr. tomate frito
    • 150 ml aceite de oliva virgen
    • harina
  • pimentón dulce
    • 1 pastilla de caldo de pescado
    • 1 hoja de laurel
    • 1/2 taza de agua.

Instrucciones para la salsa de tomate:

  1. Calienta una sartén. Añade el aceite de oliva, la cebolla, el ajo y la hoja de laurel.
    2. Fríelo hasta que empiece a dorarse.
    3. Agrega el pimentón dulce, el caldo de pescado y el vino blanco.
    4. Cuando el alcohol del vino se haya evaporado – alrededor de 3 minutos – agrega el agua y el tomate.
    5. Dejar hervir durante 5 minutos.

Para preparar el bacalao:Enharina el bacalao y fríelo.

  1. Enharina el bacalao y fríelo
    2. A continuación, mete el bacalao en la salsa de tomate y deja cocer a fuego lento durante unos minutos para que se mezclen los sabores.
    3. Ten cuidado de que no se pegue. Asegúrate de que el bacalao esté cubierto de salsa.

Embriágate

Al llegar a Mojácar en Pascua déjate seducir:  deja que todos sus sentidos se embriaguen. Inhala el sutil aroma que impregna el aire: una mezcla de incienso y flor de azahar; Conmuévete por la emoción de un saeta sincera e hiriente, y escucha el silencio de los devotos procesionistas.

Semana Santa en Mojácar

Semana Santa en Mojácar

Un gran vegano en mi vida

Hace unos días, el 20 de octubre, con toda la ilusión del mundo me voy para Madrid al Evento, sí, a mi gran Evento.  Llevaba meses esperando el momento.  Joan Boluda ha conseguido removernos a unos cientos de curiosos para desvirtualizarnos después de unos años ahí con las orejas puestas a ver qué se cocía en el mundo 2.0

specting will smith

 

Han ocurrido tantas cosas desde que todo empezó, que me muero de vergüenza cada vez que me acuerdo cuando yo le decía a Joan Boluda, que tanto me ha ayudado en estos años a enfocarlo todo hacia las nuevas tecnologías, que tenía que venirse para Mojácar para que yo le invitara a unos ricos espetitos de sardina que le iban a encantar.  Y él sin decir nada, jaja, súper diplomático, y yo insistiendo… y cuál fue mi sorpresa cuando un día suelta la bomba de que es vegano!  VEGANO! Ni siguiera vegetariano… Vegano!!  Qué palo, con lo ricas que están…

Espetos en Neptuno Mojácar

Y yo que soy una pro healthy food, me hermané 100×100 con él y en su/nuestro Evento nos dio de comer… jajaja, no me lo podía creer, todo comida vegana!  Qué bien, qué oportunidad más buena para conocerla mejor.  Me encantó.  No me voy a convertir a la causa, pero sí me pareció un buen momento para tomar conciencia e investigar un poquito más sobre esta fantástica práctica que es el veganismo  Así es que me lanzo a ello y con mucha ilusión comienzo a introducir algunas cositas ricas que seguro gustarán a todos, veganos y no veganos.

Y continuo con el menú de aquel día… ¿Sabéis vosotros lo que es un postre vegano?  No puede llevar ni huevo, ni leche, ni mantequilla,… Así es que el nuestro fue un rico brownie de algarroba.  Y lo que pasó no fue que la algarroba no estuviera lo suficientemente rica, sino que le faltó azúcar, para mi gusto.  No me gustó mucho, lo tengo que decir, pero el resto del menú fue genial.  Todo era vegetal, y me pareció que no estaba nada mal «convertirse», con lo que estoy ahí dándole vueltas a la súper comida que tuvimos, y que desde ahora soy súper fan…

Brownie de algarroba

Así es que, animada por el acontecimiento e ilusionada con el nuevo proyecto en Neptuno de añadir platos veganos, os insto a probar a hacer este sencillísimo entrante en casa, aunque aquí, si os lo hago yo y os dejo disfrutar de este precioso paisaje junto al mar, puede que os sepa hasta casi mejor 😉

Terraza Neptuno

¡Ahí va!

ENSALADA DE ARROZ CON GUACAMOLE por Mer Bonilla (con mis retoques)

Ingredientes para 2 personas

Para la vinagreta:

  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas
  • Zumo de limón, 2 cucharadas
  • Tabasco, 1/2 cucharadita
  • Sal, 1/2 cucharadita
  • Pimienta, 1/4 cucharadita
  • Orégano, 1/2 cucharadita
  • Pimiento rojo y verde picados, 3 cucharadas
  • Cebolla picada, 3 cucharadas
  • Cilantro picado, 3 cucharadas

Para la ensalada:

  • Arroz hervido, 1 taza
  • Tomates pequeños en dados, 2
  • Aguacate troceado, 1
  • Lechuga picada, 8 hojas
  • Aceitunas negras, 10
  • Tofu, 100 grs

 

En un bol mezclamos bien todos los ingredientes de la vinagreta.

En otro bol más grande o en la fuente en la que la vayamos a servir ponemos el arroz hervido, los tomates lavados y troceados, el aguacate troceado, las hojas de lechuga bien picadas, las aceitunas y el to en dados. Mezclamos todo bien, añadimos la vinagreta y mezclamos para que se impregne todo bien.

Servimos inmediatamente.

Si encima lo servimos con un Rueda o un Cava o Champán… espectracular

¡Buen provecho!

Ensalada de arroz con guacamole

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pescaito Frito

Suena el despertador en la habitación de mis padres.  Mi madre entra despacito a nuestra habitación y nos comienza a despertar con ese cariño que siempre ha puesto en todo lo que hace.  Una caricia y luego besitos…  Yo era la primera, para eso era la mayor.  Después trataba con mis hermanas, dormíamos en la misma habitación.  Tardábamos, literalmente, medio segundo en espabilarnos, qué nervios, nos vamos para Almería!

Debían ser las 4 de la mañana.  Todavía no sé muy bien el por qué de esos madrugones impresionantes a los que nos sometía mi padre cada vez que hacíamos un viaje, pero nos encantaban! (creo que a mi madre no tanto).

Nos metíamos en el R7 blanco emocionadas.  Una maleta para todos, un neceser y alguna bolsa de naranjas y limones para agasajar a los que nos recibían.  No hacía falta nada más, íbamos a ver a la familia y eso era lo importante.  Allí nos estaban esperando las hermanas de mi abuela, la mamá de la mía: mi “tía” Pepa, y mi “tía” Antonia.  Y es que, en esta familia, tenemos la sana costumbre, que no mejor ni peor, de parir niñas y más niñas, con el permiso de los varones, que también nos gustan, pero nos salen pocos.

Empieza a amanecer y todavía seguimos en el coche.  Parece que la emoción se trunca desesperación, queremos llegar ya.  Siempre terminábamos contando coches y gritando cuando nos cruzábamos con alguna matrícula capicúa, daban buena suerte… o algo así.

Por fin llegamos a la ciudad, qué emoción.  Cuánta gente se ve, cuántos coches, cuánto comercio.  Aparcamos en la misma puerta de la casa, en Puerta Purchena, porque antes uno aparcaba en la puerta de su casa, aun viviendo en el centro, os acordáis?

tacones de mujer esperando
Era una casa con un gran salón, y sus estupendas habitaciones de techos altísimos.  Igual no era todo tan grande, pero yo lo recuerdo así.  Os acordáis de la película “Tacones Lejanos”?  Pues así teníamos algunas de las ventanas.

Tenía un patio donde mi tía Antonia, que era la “apañá” de la familia, tenía la pila para lavar y sus fogones.  Yo me salía con ella y nos dábamos conversación.  Era muy brutota y natural, supongo que por eso me gustaba, no paraba la mujer, con su delantal de cuadros grises y blancos, todo el día faenando.  Y ahora que lo pienso, no la recuerdo sentada!  Luego estaba mi tía Pepa, más refinada y moderna, costurera de profesión, y menuda costurera, con taller y todo, con niñas a su cargo, “las niñas del Taller”, así las llamaban.  Aún ahora, mil años después, siguen estando en contacto con la familia, estas, ahora señoras.  Si es que dejar granitos de amor aquí y allí siempre compensa, muchas veces, hasta vienen a devolvértelo

Y como este pequeño escrito va de remembranzas, tengo una muy especial, que todas mis mujeres almerienses hacían bien de verdad, con permiso de los gaditanos, los sevillanos, los malagueños, los…, como se fríe el pescado en Almería, no se fríe en ningún lado.  Aquí se sabe freír el pescaito frito, sí Señor.

El truco está, primero en la materia prima, y de eso tenemos bueno un rato, un buen aceite de oliva, que deje su sabor, harina y sal.  Y qué hacemos con todo esto, parece fácil, pero hay que tener su gracia.  Limpiaremos de tripas y lavaremos el pescado, lo secamos bien.  Unos minutos antes se le pone sal al pescado.  No demasiada, que de sal, ya van servidos.  Lo embadurnamos de harina ayudándonos de un colador o un tamizador y nos aseguramos de que el aceite esté muy caliente, de lo contrario, lo coceríamos, y no queremos eso.  Lo vamos echando a la sartén, que procuraremos sea algo profunda, de pocos en pocos, para que no pierda temperatura.  Lo sacamos a una fuente con papel absorbente.  Luego se retira el papel y se decora con unas ramitas de perejil y unos buenos trozos de limón.  Hay algunos que lo decoran con hojas de lechuga, aunque tentador, yo no lo recomiendo.  Lo único que conseguimos es enfriar y mojar el pescado en cuestión de segundos.  Si esto lo acompañamos con un buen vino blanco de Laujar, muy, muy frío, terminarás quedando para una próxima vez, muy pronto!

Buen provecho!

De higos a brevas

Ya se acerca la época. Estamos en mayo y veo que mi higuera comienza a tener ganas de dar sus frutos. No tengo más, sólo tengo una y todos los años me lo prometo a mí misma, este año tendré higos y me los comeré yo. Claro, yo sola no puedo con tanto higo, así es que los secaré para que me aguanten todo el año, exactamente: de higos a brevas. Y es que primero me salen unas ricas brevas, con piel finita, que me encantan, y después, más en otoño comienzan a salir los higos, más dulces y apetitosos.

Pues o hago guardia delante de mi árbol o estos feroces pajarillos, que me acechan constantemente cuando no les veo, acaban con toda mi cosecha. Es increíble, no los huelo. Así es que este año, me he provisto de una hermosa red para cubrirlo y protegerlo de estas aves usurpadoras.

Una forma magnífica para que te aguanten los higos el máximo posible es secándolos, para luego, por ejemplo, hacer pan de higos que te dura un montón de tiempo y está delicioso, además de ser una magnífica fuente de energía.

A mí que me encanta emular lo que hacen los de antes, estaba leyendo un precioso libro que ha escrito Clemente Flores Montoya (1942), vecino de Mojácar: “Nacer en los cuarenta”, donde nos explica, entre otras mil costumbres de la zona, cómo secaban los higos por aquí. Nos cuenta cómo se recogían en cestas de caña, que hacían y vendían los gitanos de Turre, se desechaban los feos, estos para los cerdos, se consumían los frescos y de buen aspecto y otros se llevaban al sequero. El sequero estaba realmente en el “terrao” de uno o en el bancal acondicionado para este menester. Se ponían sobre ciscas en el suelo y se iban dando la vuelta cada varios días para que se secaran parejos. Parece ser que este, era trabajo de mujeres y niños, como él dice, cuando no “tenían escuela”.

Por supuesto, y tomo buena nota de ello, ponían un espantapájaros delante de la producción para así no llevarse los disgustos que me llevo yo cuando veo mi higuera más pelada que la rodilla de un cabro. Después de secos, se pasaban a las seras de esparto y se apisonaban como se hace con la uva. Luego se prensaban y se dejaban curar un par de meses, dice el autor, para después comer en cualquier momento. Exquisito manjar!

Yo me he puesto manos a la obra, y como la paciencia no es un don que se me haya concedido (en algunas cosas), no he podido esperar más y he utilizado higos secos ya para hacer mi Pan de Higos particular. Hay muchas formas de hacerlo, pero esta es la que me gusta a mí, así es que os la ofrezco para que disfrutemos juntos de este ratito:

Los ingredientes yo los pongo un poco a ojo, como mi madre, que no recuerdo haber tenido un peso en casa en la vida!

½ kilo de higos secos de la tierra
Un puñado de almendras molidas
Un puñado de nueces peladas
Como 30 almendras enteras crudas
1 cucharada de miel
Un poquito de canela en polvo (una cuchara de café)
Un chupito de anís dulce
La ralladura de una naranja
Harina
Azúcar glas

Ponemos en agua los higos durante una hora más o menos para que queden blanditos. Antes le habremos quitado los rabillos. Los secamos bien con papel de cocina y los trituramos con la batidora, en este caso no los vamos a pisar, aunque sería la forma adecuada de hacerlo ;). No los dejamos demasiado pequeños para que quede más consistente.

Lo echamos a un bol donde lo mezclaremos con la almendra molida, las nueces, la miel y la canela. Mezclamos bien, y le añadimos el anís y la ralladura de una naranja. Amasamos bien, bien, y con la mezcla hacemos una bola. La liamos en film transparente y la guardamos en el frigo mínimo media hora. Sacamos la bola, espolvoreamos la encimera donde estamos trabajando con la harina y la partimos en dos. Se les da a cada bola forma de torta y en una de ellas se incrustan parte de las almendras y se cubre con la otra parte de la torta. Ponemos encima de esta el resto de las almendras, espolvoreamos toda la torta con azúcar glas, la volvemos a liar con film transparente, esperamos unos días que estará todavía mejor y a comer!

Si esto lo acompañamos de un buen moscatel o una mistela, me da que la energía que te entra es todavía mejor!

Buen provecho!

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